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El Ser Humano, el Sol y los Relojes Solares
El Sol con su movimiento aparente, y por ende los Relojes de Sol, siempre han ejercido un poderoso atractivo sobre el ser humano. Los relojes de sol son universalmente considerados como atractivos y amables, nos reconcilian con nuestros orígenes.
El ser humano se halla en el cómodo brazo espiral galáctico de Orión, dando con nuestro Sol una vuelta al centro de la galaxia cada 225 millones de años y desplazándonos, junto a nuestro astro, girando alrededor del núcleo de la galaxia a 250 kilómetros por segundo.
La vida en la Tierra depende del Sol, que es la base vital de las plantas y proporciona casi todas las energías sostenibles (eólica, solar, hidráulica, biomasa). Nada determina más nuestra existencia que el Sol. Nuestro planeta alberga vida gracias al delicado equilibrio con el Sol donde los factores más importantes son la distancia a la estrella, el escudo magnético de la Tierra y la protección de la atmósfera frente a la radiación solar. Nuestro destino está ligado al del Sol.
Además el reloj solar nos transmite numerosas sensaciones, a las que no podemos escapar, todas relacionadas con la modesta significación del Hombre en el Universo, la fugacidad de la vida, el inexorable paso del tiempo y la importancia que tiene respetar los órdenes y equilibrios universales para vivir en armonía con el entorno y respetar la naturaleza. El arte de los relojes de sol (Gnomónica) ha sido considerado ancestralmente como la cúspide del conocimiento. Por todo ello esta creación artística tiene una determinada carga educativa y reflexiva.
